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Charla: Pisamos la Luna. Desmontando la conspiración

El pasado viernes 13, nuestro compañero Luis Rivas nos ofreció una interesante charla cuyo objetivo era desacreditar las teorías que afirman que el hombre no llegó a la Luna. La charla fue amena al tiempo que rigurosa, con datos curiosos y desconocidos  sobre la misión Apollo XI.

 

 

Luis empezó destacando que la charla va dirigida a gente joven que no vivió la época de las misiones Apollo a la Luna, y a gente que no tiene relación con el mundo de la astronomía y astronáutica, para desarrollar un sentido crítico con respecto a la llegada del hombre a la Luna.

La charla tuvo tres partes:

1- Una pequeña introducción para desarrollar el sentido crítico, y una explicación de los beneficios de la exploración espacial.

2- Una breve explicación sobre qué consistió el viaje a la Luna.

3- Los argumentos aportados por los “conspiranoicos” y cómo rebatirlos.

 

 1- ¿Para qué sirve explorar el espacio?

Hay una pregunta recurrente que mucha gente se hace: ¿para qué gastar dinero en la investigación espacial si aquí en nuestro planeta hay mucha gente que muere de hambre y no tiene acceso a medicamentos o agua? El trabajo y el dinero invertidos en viajes espaciales ha supuesto beneficios para todo el mundo en todo el planeta. Se calcula que cada euro invertido en investigación espacial revierte en 7 euros de beneficios en la Tierra.

Sin investigación espacial, por ejemplo, no habría satélites meteorológicos con los que realizar predicciones del tiempo o lanzar alertas ante catástrofes, ni tendríamos teléfonos móviles con los que llamar a emergencias, ni satélites de comunicaciones, entre muchos otros avances. Uno de los campos más beneficiados ha sido el de la medicina. Gracias a la investigación espacial se han desarrollado los TAC, las resonancias magnéticas, las imágenes a alta resolución, los marcapasos, etc, etc.

Otras aplicaciones: paneles solares, sistemas de respiración para bomberos, cristales antirrayaduras, luces LED, baterías y pilas, y aplicaciones para comunicaciones.

Hay docenas y docenas de aplicaciones e inventos presentes en nuestra vida diaria derivados directamente de la carrera espacial.

Un dato demoledor: el presupuesto de la agencia espacial rusa, la ESA y la NASA es ridículo comparado con el presupuesto del mundial de Qatar de 2022. El dinero invertido en los ejércitos de los distintos países es muchas veces superior al invertido en investigación espacial. Y el presupuesto del aporte de España a la ESA también palidece frente al dinero que maneja nuestra liga de fútbol. Hay un claro descompensamiento. 

2- El viaje a la Luna

Todo comienza durante la época de la Guerra Fría entre la Unión Soviética y los Estados Unidos. Los primeros cuatro logros se los llevaron los soviéticos:

-Pusieron el primer satélite en órbita en 1957: el satélite Sputnik

-Pusieron el primer ser vivo en órbita: la perrita Laika

-Pusieron el primer ser humano en órbita: Yuri Gagarin

-Pusieron a la primera mujer en órbita: Valentina Tereshkova.

Pero en 1961 el presidente Kennedy se comprometió a llevar a un hombre a la Luna y traerlo sano y salvo antes del fin de esa década. La única experiencia que tenían hasta entonces los americanos eran los 20 minutos de vuelo espacial suborbital de Alan Shepard. Estaba todo por hacer. A partir de entonces se creó el programa Apollo. ¿Con qué recursos contó? Nunca se ha dedicado tanto esfuerzo a una empresa humana. En dinero, fueron 400 mil millones de dólares. Implicó a 400.000 personas entre universidades, institutos, investigadores, laboratorios, etc. Hubo colaboración de otros países. Además, participaron 20.000 empresas privadas. Supuso un empujón para la industria, la tecnología y el conocimiento de los EEUU del que todavía se están beneficiando.

¿Cuál fue el beneficio económico del programa Apollo? Cada dólar invertido se convirtió en 20 dólares de beneficio en investigación y tecnología.

La máquina que fue capaz de enviar una tripulación a la luna fue el cohete Saturno 5. Constaba de tres fases, con los módulos para la tripulación en la parte superior. Aunque el primer cohete Apollo que llegó a la luna fue el Apollo XI, había previstas misiones hasta el Apollo XX. Pero una vez batidos los rusos la gente perdió el interés en la carrera espacial. Solo se llegó al Apollo XVII y las demás misiones fueron canceladas.

 

Los módulos de la tripulación eran tres: módulo de servicio,  módulo de mando y módulo lunar. Este último con dos partes: parte de ascenso y de descenso. Cuando los astronautas abandonaron la Luna, las patas del módulo lunar se quedaron allí. Una vez de vuelta al módulo de mando, se deshicieron del módulo lunar. Al llegar a la órbita terrestre abandonaron el módulo de servicio y fue la cápsula  el que hizo la reentrada en la atmósfera terrestre. Finalmente, fue recogida por un portaaviones tras amerizar en el Pacífico.

3- Desmontando la conspiración

El 10% de la población de EEUU pone en duda el viaje a la luna. Fuera de los USA hay más gente escéptica. Lo niegan porque si el viaje hubiera sido un fracaso hubiera supuesto un ridículo mayúsculo para los americanos. Así que todo fue un montaje para evitar el ridículo.

Todo empieza con un libro de 1974 de Bill Kaysing llamado “Nosotros nunca estuvimos en la Luna” con el subtítulo “El timo de los tres millones de dólares”. Sugiere, sin pruebas, que el incendio del Apollo I fue un asesinato y no un accidente. En 1996 en una entrevista de radio, dijo que el accidente del Challenger en 1986, donde murieron los tripulantes, también fue provocado porque la NASA se enteró de que los astronautas estaban conchavados para revelar la verdad. En el libro se afirma -sin pruebas- que las imágenes lunares fueron grabadas en Las Vegas porque allí hay tres de las cosas que más gustan a los astronautas: casinos, buen tiempo y chicas.

Vamos a ver los tres argumentos que se daban en ese libro: 

1- En las fotos tomadas en la superficie de la Luna no se distinguen las estrellas. Las cámaras que fueron a la luna estaban preparadas para hacer fotos allí dónde iban a hacerlas. No servían para astrofotografía. En las fotos tomadas desde la ISS tampoco hay estrellas en el fondo. Haría falta mucha más exposición para hacer visibles las estrellas del fondo.

2- La bandera instalada en la Luna por los astronautas parece moverse. La bandera venía plegada y arrugada. La bandera tenía dos mástiles: uno vertical y otro horizontal. El último segmento del mástil horizontal quedó mal, y eso se nota en la bandera. Además, había roca dónde clavaron la bandera, y el mástil no pudo quedar perfectamente vertical. Pero si se observan las fotos y vídeos de las horas siguientes, se ven los mismos dobleces en la bandera en todas las fotos. La bandera estaba tan poco anclada al suelo que cuando el módulo lunar despegó, la bandera cayó al suelo.

3- No se formó ningún cráter bajo el módulo lunar, a pesar de utilizar su motor durante el alunizaje. El motor tenía un empuje de 5500 kilos. A máxima potencia, seguramente habría dejado alguna marca. Pero cuando alunizó se usaba una potencia de 1500 Kg. Como la tobera del motor tiene un área de 1,5 metros cuadrados el empuje era de unos 105 gr/m2. En la  Tierra, el motor concentraría el chorro hacia el suelo, pero en la Luna, con atmósfera inexistente ese aire se disipa en todas direcciones y no se concentra, por lo que hay menos presión sobre el suelo y, por consiguiente, no hay cráter. Sí que hay alguna marca, pero no cráter.

Aparte de esos tres argumentos, hay más supuestas “pruebas” conspiranoicas. Según ellos, al despegar el módulo lunar la zona debió quedar barrida y limpia, lo cual es incompatible con dejar huellas. Pero en la Luna no hay atmósfera, no hay aire que pueda ser barrido o empujado, por lo que el polvo de la huella está intacto.

La siguiente foto, también fue motivo de controversia.

Es una foto de Aldrin tomada por Armstrong. Aldrin tiene el Sol a su espalda. Y el fondo de la foto no está claro sino borroso.  La única fuente de luz efectiva es la luz solar, y en ausencia de atmósfera no hay luz ambiental, pero eso no implica que la superficie lunar no refleje luz. De hecho la Luna refleja mucha luz (el albedo lunar es más alto que el de la Tierra). El lado izquierdo está iluminado por la luz solar, y el derecho por la luz reflejada, eso sí, con menos intensidad que el lado izquierdo. Respecto a lo borroso del fondo, Armstrong quería sacar bien a Aldrin y no el fondo. En el casco de Aldrin, se ven varios reflejos. Uno es una de las patas del módulo lunar; otro, Armstrong que hizo la foto, más la sombra de Aldrin en la superficie lunar, más la bandera. Todo lo que se ve en el casco de Aldrin tiene explicación.

Hay más supuestas “pruebas”. La huella en la luna de las pisadas de los astronautas no encaja con los trajes de los mismos. Pero esos son los trajes que llevaban en el módulo lunar y el módulo de mando.  Cuando pisaron la Luna llevaban unas sobrebotas que se colocaron encima de las otras y que fueron las que dejaron las huellas en la Luna. Las sobrebotas se quedaron en la luna porque todo el peso que se pudiera aligerar era importante.

Otra “prueba” es que hay una foto en la que no debería salir la sombra del módulo lunar sobrevolando la Luna. Pero lo que sale en la foto no es una sombra, sino uno de los cohetes del módulo lunar fotografiado desde la ventanilla del módulo lunar.

Otra pregunta que se hacen los conspiranoicos es, ¿por qué no se volvió a la Luna? Después del Apollo XI se redujo mucho la inversión en astronáutica. Se gastó menos dinero en misiones tripuladas y se invirtió en otras cosas como misiones no tripuladas a Venus, Mercurio, el Sol, etc.

Una prueba más de que sí se fue a la Luna son los 382 kilos de rocas lunares que trajeron a la Tierra las misiones Apollo. Estas rocas son quinientos millones de años más viejas que las rocas terrestres más antiguas. Eso es debido a que en nuestro satélite no hay erosión.

Pero aún hay más pruebas de la llegada del hombre a la Luna. Las misiones Apollo dejaron varios retroreflectores en la superficie lunar. Desde la Tierra se pueden mandar rayos láser a estos retroreflectores y gracias a eso se puede calcular con precisión la distancia Tierra-Luna. Como resultado, se sabe que la Luna se aleja 4 cm al año de la  Tierra.

La sonda LRO, lanzada en 2009, fue la primera que tomó imágenes de alta resolución de nuestro satélite y lo cartografió a fondo. En las fotos se pueden ver las partes de los módulos lunares abandonadas por las distintas misiones norteamericanas, los rovers abandonados y los trazos dejados por las huellas de los vehículos.

Para finalizar, hay alguna teoría conspiranoica que dice que una de las piedras de las fotos tiene una etiqueta. Pero la explicación es mucho más banal de lo que se podría pensar: se trata de un cabello que se quedó pegado en un negativo. Todas las “pruebas” conspiranoicas tienen explicación racional. Hay una página de la NASA dedicada a este tema: https://ciencia.nasa.gov/science-at-nasa/2001/ast23feb_2

Y con esto, terminó la estupenda charla de Luis Rivas, quien se ganó, merecidamente, una buena ovación del público.

TEXTO Y FOTOS CORTESÍA POSETE