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Astronomía, mitología y arte

por Lola Arribas (profesora de Filosofía del IES nº 1 de Requena) y Luis Garrido (socio de AVA)

En Florencia, en la plaza de la Signoria, hay una escultura en bronce de un hombre de pie cuya mano izquierda porta una cabeza de mujer goteando sangre. Si miramos con atención vemos serpientes rizadas como cabellos y sabemos que se trata de Medusa. El héroe victorioso es Perseo. Tiene el cuerpo desnudo y el pecho rodeado por una banda en la que podemos leer un nombre, Benvenitus Cellinus. Se trata del gran escultor italiano manierista y de uno de los hitos de la escultura donde la mitología se ha transformado en arte.

Ahora estamos bajo una noche estrellada y miramos asombrados el cielo. Es invierno y hace frío. No somos expertos en astronomía pero distinguimos a la Osa Mayor, a Cefeo, a Casiopea y a su lado está Perseo. Es el mismo héroe que decapitó a la Medusa, liberó a Andrómeda, mató a Cetus y cabalgó a lomos de Pegaso; el mismo que inspiró a Cellini su monumental obra y el mismo que sirvió a los primeros astrónomos para dar nombre a una constelación y dar forma al relato que la imaginación humana leía en las estrellas distantes, frías y mudas.

La mitología se dispersó por la bóveda celeste y, de este modo, podemos leer allí las mismas leyendas que encontramos en los libros de mitología y en las innumerables manifestaciones artísticas.

El mito toma forma humana en el arte y en la astronomía. A él se acude por su exuberancia imaginativa, por la profundidad de sus enseñanzas, por la universalidad de su contenido. Todos los pueblos, desde la antigüedad, han vivido de sus fábulas. Nosotros, los occidentales, se las debemos a los griegos y a los romanos que la transmitieron y las organizaron.

El arte y la astronomía las ha preservado y enriquecido; el primero, con el genio del artista; la astronomía, con el genio de la ciencia. Lo divino y lo humano se funden y se confunden. Allí arriba, en nuestro cielo distante, discurren dioses y héroes; carneros voladores, cabellos con alas, hidras, cisnes, centauros. En el inmenso espacio interestelar hay raptos, amoríos , se libran batallas y nos compadecemos de los hijos devorados por los padres, de Andrómeda encadenada; odiamos a Casiopea por su orgullo y quisiéramos llegar a tiempo para librar a Ganimedes de las garras de Zeus.

La mitología clásica, griega y romana, es un arcón lleno de relatos fabulosos a los que acudir. Para los antiguos era mucho más porque podían explicar no sólo una particularidad local y limitada, sino una ley orgánica de la naturaleza. Además, tenía un carácter religioso que, obviamente, se ha ido perdiendo

A estos dioses a los que ya no se les venera, a los que nadie acude para hacer un sacrificio en el templo, siguen inmortales y tendrán un sitio para siempre en el arte y en el cielo estrellado. Júpiter, Saturno y Venus siguen rodando incansables en el trazado de su órbita y detenidos están también en las pinceladas de colores de los cuadros de Tiziano, Velázquez y Goya.

Arte, mitología y astronomía son tres materias que hemos querido mostrar enlazadas a los alumnos de 4º de ESO de la asignatura de Cultura Clásica del IES nº 1 de Requena.

Empezamos con plantear una pequeña idea y hemos terminado así de lejos.

Requena Febrero 2018

Actualizado (Lunes, 12 de Febrero de 2018 12:35)

 

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