La renovada carrera lunar tiene un objetivo claro: el polo sur de nuestro satélite. La razón es la presencia de hielo en los fondos de cráteres en sombra permanente, hielo que puede ser usado para obtener, obviamente, agua y, a su vez, oxigeno e hidrógeno. Tanto el programa Artemisa y la nueva base lunar de la NASA como la Estación Internacional de Investigación Lunar (ILRS) chino-rusa apuntan al mismo lugar, el polo sur.




